En abril y mayo de 2025, el Centro de Arte Joven Andino (CAJA) abrió sus salas a “Dark Art”, la propuesta de Fernando Lamas que tomó por asalto el downtown jujeño con una pregunta incómoda: ¿qué hacemos con lo que preferimos no ver? La exposición se montó en Alvear 534, con inauguración el jueves 10 de abril y visitas hasta el 16 de mayo, de lunes a viernes de 8 a 20. Entrada libre y gratuita.
Lo que propuso Lamas no fue “arte oscuro” por pose: fue un viaje simbólico al inframundo y a los pliegues menos amables de la condición humana —muerte, locura, maldad, decadencia— trabajado con técnicas y lenguajes diversos. El foco estuvo en transformar el caos interior en materia plástica, abrir una lectura contemporánea de lo humano y empujar a la reflexión más allá del golpe de efecto.
La curatoría se inscribió en una línea que visibiliza lo que suele permanecer oculto: no para romantizarlo, sino para hacerlo discutible. “Dark Art” terminó funcionando como espejo y umbral: espejo de miedos íntimos; umbral para cruzar hacia preguntas que rara vez nos hacemos en una sala de exposiciones entre semana.
