El Estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes del mundo, fue declarado cerrado por Irán este sábado, alegando el incumplimiento de Estados Unidos en contener el conflicto entre Israel y Hezbollah en Líbano. Sin embargo, el Comando Central estadounidense aseguró que el tráfico continúa fluyendo, intensificando la tensión geopolítica.
La tensión en Medio Oriente escaló drásticamente este sábado 20 de junio de 2026, cuando el comando militar de Irán anunció el cierre del Estrecho de Ormuz, un canal vital para el comercio mundial de petróleo. La decisión, comunicada por la Jefatura Central Khatam al-Anbiya, se justificó en la escalada de hostilidades entre Israel y Hezbollah en el sur de Líbano, acusando a Estados Unidos de no cumplir con sus compromisos en el marco de un acuerdo de paz preliminar.
A pesar del anuncio iraní, el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) desmintió el cierre de la vía marítima. El Capitán Tim Hawkins, vocero del CENTCOM, afirmó que “Irán no controla el Estrecho de Ormuz. El tráfico sigue fluyendo y las fuerzas estadounidenses están monitoreando la situación para asegurar que así sea”. Según datos del CENTCOM, 55 buques comerciales transitaron el estrecho este sábado, una cifra superior a la de días anteriores, aunque aún muy por debajo del promedio de 130 barcos diarios previo al conflicto.
El conflicto en Líbano, el detonante de la escalada regional
La disputa por el Estrecho de Ormuz se produce en un contexto de renovados enfrentamientos en Líbano, que han puesto en jaque la frágil tregua alcanzada el viernes entre Israel y Hezbollah. Apenas 24 horas después de ese anuncio de alto el fuego, las fuerzas israelíes llevaron a cabo ataques aéreos sobre ciudades y localidades del sur libanés, dejando al menos 16 personas muertas y una docena de heridos, según el servicio de emergencias Defensa Civil de Líbano. El ejército libanés reportó la muerte de un soldado en uno de esos ataques. Por su parte, el ejército israelí informó que sus acciones fueron una respuesta a más de 50 proyectiles lanzados por Hezbollah contra sus fuerzas durante la noche.
Esta es la sexta vez en pocas semanas que un intento de cese del fuego en Líbano fracasa, lo que complica significativamente el panorama para las negociaciones de paz entre Estados Unidos e Irán. La Jefatura Central Khatam al-Anbiya de Irán citó específicamente el desplazamiento de residentes libaneses y la negativa de Israel a retirarse de la región como factores para su decisión de cerrar el estrecho, advirtiendo que la seguridad de los buques que se acerquen estaría en riesgo si no siguen una ruta específica.
Negociaciones de paz en riesgo y la postura de Israel
El anuncio iraní y la escalada en Líbano se producen justo cuando la próxima fase de las negociaciones entre Estados Unidos e Irán, mediadas por Pakistán y Qatar, se preparaba para comenzar este domingo en Suiza. El Ministerio de Asuntos Exteriores de Pakistán confirmó la realización de “conversaciones técnicas” entre las delegaciones de Washington y Teherán, a las que asistirían mediadores de ambos países. El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, había confirmado la presencia de los enviados del presidente Trump, Steve Witkoff y Jared Kushner, en Suiza para esas conversaciones.
Sin embargo, un informe reciente de inteligencia estadounidense, citado por funcionarios de ese país, sugiere que Israel no tiene intención de detener sus operaciones militares contra Hezbollah en Líbano, a pesar de que el acuerdo preliminar entre Estados Unidos e Irán estipula un cese del fuego en todos los frentes. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, se encuentra bajo una intensa presión interna para continuar las acciones contra lo que considera una amenaza crítica para el norte de Israel. La inteligencia estadounidense cree que Israel probablemente continuará estas operaciones, incluso si obstaculizan las negociaciones para un acuerdo de paz permanente que aborde el programa nuclear iraní.
Impacto económico y político de la inestabilidad regional
La situación geopolítica se ve complejizada por la postura del líder supremo de Irán, el Ayatollah Mojtaba Khamenei, quien, aunque autorizó el acuerdo con Estados Unidos, se ha distanciado públicamente del mismo. Khamenei afirmó haber asentido “por principio”, pero sin estar de acuerdo con la firma, delegando la responsabilidad en el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, y advirtiendo contra “demandas excesivas” de la contraparte estadounidense.
De sostenerse el acuerdo de paz, se proyectaba la liberación de miles de millones de dólares en activos iraníes congelados y la creación de un fondo de 300 mil millones de dólares, propuesto por Estados Unidos y otros países de la región, para la reconstrucción y el desarrollo económico de Irán. Además, el acuerdo contemplaba la posibilidad de que Irán cobrara por el tránsito de buques a través del Estrecho de Ormuz, un punto que ahora se ve directamente afectado por la reciente declaración iraní.
El conflicto en Líbano ha alcanzado un sombrío hito, con el Ministerio de Salud libanés anunciando que más de 4.000 personas han perdido la vida en esta última fase de la guerra, una cifra similar a la del conflicto que finalizó en 2024. La inestabilidad en el Estrecho de Ormuz y la continua violencia en Líbano representan un desafío crítico para la diplomacia regional y global, con las negociaciones de paz pendiendo de un hilo ante cada nuevo enfrentamiento.
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