La militarización de Olivos: prevén destinar más de 400 efectivos de las Fuerzas Armadas a las tareas de la quinta

La residencia oficial del presidente de la Argentina conocida como la Quinta de Olivos se está convirtiendo literalmente en un cuartel militar. También podría decirse más formalmente en una unidad militar con todas sus funciones desde que Javier Milei dispusiera a mediados de mes el despido de los empleados civiles que trabajaban allí desde hace años.
Fue en medio de un escándalo mucho mayor y cuya verdadera dimensión y razón hasta ahora no ha sido revelada.A partir de entonces la orden de la hermana del mandatario Karina Milei secretaria general de la Presidencia dispuso que al frente del operativo al poderoso jefe de la Casa Militar el general de brigada Sebastián Ibáñez.En veloz camino hacia un ascenso a general de división Ibañez es la sombra de Karina Militar en el control de la Casa Rosada tal como lo experimenta la prensa acreditada en Gobierno muy limitada y con sus movimientos vigilados.Para controlar Olivos confiaron fuentes del oficialismo se necesitan entre 400 y 420 militares.
Ello es en esquemas rotativos para cubrir los 365 días del año o sea 24 horas por 7 días. Los uniformados provendrán de las tres ramas de las Fuerzas Armadas.Más aún ya puede calcularse que hay unos 300 militares asignados a todos los oficios que implican cuidar la residencia del jefe de Estado: jardineros y corta pastos electricistas plomeros gasistas cocineros veterinarios para cuidar los perros del Presidente y sobre todo también guardias en todas las postas como nunca antes.Como el Ejército es la fuerza más numerosa -unos 60.000 efectivos- será la que más aporte a las tareas domésticas en Olivos.
Le sigue la Armada que con cerca de 24.000 efectivos debería aportar unos cien efectivos y la Fuerza Aérea con unos 22.000 aportaría alrededor de 50. Todos los números pueden variar pero el cálculo según pudo comprobar Clarín es que se necesitan poco más de 400 hombres y mujeres que harán lo mismo que hacen en las unidades militares incluyendo las tareas de limpieza según la jerarquía militar.El mensaje que les dieron supo este diario es: “No habrá más civiles” a cargo en la quinta de Olivos.
Y frente a los choques con la prensa por lo que llaman “filtraciones” puertas adentro del Gobierno reconocen que Karina y su hombre de confianza el general Ibáñez -siempre mencionado como potencial jefe del Ejército y hasta ministro de Defensa si Carlos Presti dejara de serlo- exigen que los soldados respondan con “fuerte disciplina”.
En este caso la del silencio. “Los soldados cumplimos y ya está” dicen puertas adentro pese a las inmensas demandas salariales que tienen las Fuerzas y la explosión una vez más de la crisis en la nueva obra social para los uniformados que se quedaron prácticamente sin atención.La única instancia que se está evaluando es que quede en manos de civiles es el cuidado habitual de la salud del Presidente una tarea que siempre fue muy sensible para todos los jefes de Estado.Tal como anticipó este diario tras gestiones y reclamos de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) hubo una decisión de reincorporar a unos 12 trabajadores contratados que habían sido desplazados.
La condición es que tendrán nuevos destinos pero que no volverán a cumplir funciones dentro de la quinta sino que serán reubicados en la Casa Rosada y en oficinas gubernamentales de la calle 25 de Mayo dijeron.El Gobierno de Milei decidió desplazar al personal civil y disolvió toda la estructura administrativa de Olivos tras denuncias de supuestas filtraciones pero acordó la reubicación de los trabajadores afectados.Nunca se oficializó lo que en realidad ocurrió en la residencia y oficialmente se aludió a razones de seguridad y riesgo de filtración de información vinculada a la actividad del Presidente y su entorno.Sin embargo en medio de esos cambios estructurales se disolvió la Administración General de la Residencia Presidencial y la Casa Militar asumió el control integral de la seguridad y el funcionamiento del predio.
Fue desplazado el intendente de la quinta Osvaldo Sosa y renunció su cuñada la funcionaria Belén Agudiez también del riñón de Karina.El escándalo tuvo una derivación judicial porque la diputada Marcela Pagano presentó una denuncia penal para investigar presuntas irregularidades y negocios privados vinculados a la administración de la residencia centrados en la figura de Sosa y Agudiez pero que buscarían salpicar también a la secretaria general.Trascendió a su vez que el coronel Fernando Tereso segundo jefe de Ibáñez y muy conocido por los periodistas que cubren las Fuerzas Armadas ya que cumplió funciones como una suerte de vocero del Ejército durante el kirchnerismo habría sido designado por Milei para reorganizar Olivos.De todas maneras según dijeron otras fuentes a este diario esa tarea no sería necesariamente confirmada inmediatamente -tampoco la toma de control militar ha sido oficializada en un documento sino que es de facto- y podría manejar Olivos desde su puesto en Casa Militar.
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