La administración del presidente Donald Trump generó controversia esta semana al utilizar la canción “Bye” de Ariana Grande en un video de TikTok que destacaba sus políticas de seguridad fronteriza. La artista pop manifestó su rechazo públicamente, lo que resultó en la eliminación del audio de la publicación oficial.
La Casa Blanca se encuentra en el centro de una nueva polémica por el uso de material artístico sin consentimiento. Días atrás, la administración del presidente Donald Trump publicó en TikTok un video de 14 segundos de duración que mostraba a agentes, incluyendo personal de ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas), realizando arrestos. El clip, que promocionaba la política migratoria con la frase “Bye-bye 👋 El presidente Trump ha logrado la frontera más segura de la historia”, estaba musicalizado con la canción “Bye” de Ariana Grande, lanzada en 2024.
La reacción de la artista no se hizo esperar. El jueves 11 de junio, Ariana Grande comentó en la publicación de TikTok, solicitando: “Por favor, no utilicen mi música en relación con esta barbarie, esta inhumanidad, este sinsentido atroz”. Aunque su comentario fue posteriormente ocultado en la plataforma, la presión generada llevó a que el sonido fuera eliminado del video oficial.
Desde la Casa Blanca, la portavoz Abigail Jackson respondió el mismo jueves a las declaraciones de Grande, afirmando: “Lo diremos por última vez: lo que es verdaderamente bárbaro, inhumano y atroz son los extranjeros ilegales delincuentes que han herido y asesinado a ciudadanos estadounidenses inocentes”. Esta declaración subraya la postura firme de la administración respecto a sus políticas de control migratorio y la criminalización de la inmigración irregular.
Este incidente no es aislado y se suma a una serie de fricciones entre la administración Trump y figuras del ámbito artístico. Ariana Grande ya había manifestado previamente sus posturas políticas, llegando a lucir un pin con la leyenda “ICE OUT” en los Golden Globes de enero de este año, en un claro gesto de oposición a las políticas migratorias de Estados Unidos.
El uso no autorizado de canciones por parte de campañas o administraciones políticas ha sido un punto recurrente de conflicto. Otros músicos de renombre, como ABBA, Adele y John Fogerty (líder de Creedence Clearwater Revival), han expresado su descontento con el expresidente Trump por emplear sus obras en actos de campaña. Un caso similar ocurrió con Olivia Rodrigo, cuya canción “All-American Bitch” fue utilizada en un video de las cuentas de Instagram de la Casa Blanca y el Departamento de Seguridad Nacional que instaba a la “autodeportación”. Rodrigo, según reportes de medios, habría comentado en la publicación: “nunca usen mis canciones para promover su propaganda racista y de odio”, antes de que el comentario fuera eliminado y el audio retirado del video.
Estos episodios ponen de manifiesto la creciente tensión entre la libertad creativa de los artistas y el uso político de su obra, así como los desafíos en la comunicación oficial en plataformas digitales y la respuesta pública ante estas estrategias.
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