A cuatro días de su inicio, la Copa Mundial de la FIFA 2026 ya está en el centro de la controversia por la implementación obligatoria de pausas de hidratación, una medida que genera fuertes críticas, especialmente del periodista David Faitelson, quien las vincula directamente con intereses comerciales.
Hoy, domingo 14 de junio de 2026, el Mundial más grande de la historia, coorganizado por Estados Unidos, Canadá y México, cumple su cuarto día de competencia. Con 48 selecciones disputando el trofeo, el torneo ya ha dejado partidos cargados de emoción y tres ceremonias inaugurales simultáneas en las naciones anfitrionas. Sin embargo, la atención se ha desviado hacia una de las novedades reglamentarias: las pausas de hidratación obligatorias, que han encendido un acalorado debate entre aficionados y expertos del fútbol.
El periodista deportivo mexicano David Faitelson ha sido una de las voces más estridentes en la crítica a estas interrupciones. A través de sus redes sociales y en diversas transmisiones, Faitelson ha comparado la situación con el fútbol americano, argumentando que las pausas son “meramente intereses comerciales” y que su finalidad es la “venta de anuncios”. Para Faitelson, esta medida lamentablemente interrumpe el flujo natural del juego y obliga a los entrenadores a adaptarse a una “nueva división de tiempos” impuesta por la FIFA, lamentando que el fútbol “no fluya libremente” como antes.
Las nuevas reglas de la FIFA establecen que estas pausas de hidratación son obligatorias en todos los partidos de la Copa Mundial 2026, sin importar las condiciones climáticas o la sede. Se realizan una vez por cada tiempo, aproximadamente en el minuto 22 de cada mitad, y tienen una duración oficial de tres minutos. Durante este lapso, el reloj del partido no se detiene, pero el tiempo perdido se compensa con el agregado al final de cada período. Los futbolistas permanecen en el campo para hidratarse y recibir indicaciones tácticas de sus cuerpos técnicos, lo que, según la FIFA, busca proteger el rendimiento y bienestar de los jugadores.
Esta interrupción programada, aunque justificada por la FIFA como una medida de protección para los atletas, plantea desafíos tácticos y estratégicos significativos. Los entrenadores deben repensar la gestión del ritmo de juego y aprovechar estos momentos forzados para ajustar planes, lo que podría beneficiar o perjudicar a los equipos dependiendo de la situación del partido. Para muchos puristas del fútbol, la esencia de la continuidad del juego se ve alterada, generando un espectáculo fragmentado que se aleja de la dinámica tradicional del deporte.
La ampliación del Mundial a 48 equipos, un salto considerable desde los 32 anteriores, y la inédita coorganización entre tres países (Estados Unidos, Canadá y México), marcan un hito en la historia de la competición. Este formato busca una mayor inclusión de naciones en la máxima cita futbolística, pero también introduce complejidades logísticas y reglamentarias que la FIFA intenta gestionar. Las pausas de hidratación son solo una de las adaptaciones en un torneo que ya se perfila como un antes y un después en la organización de los Mundiales, buscando equilibrar la expansión con las demandas del espectáculo y la salud de los deportistas.
La discusión sobre las pausas de hidratación se suma a un debate más amplio sobre la comercialización del deporte y el equilibrio entre el espectáculo, los ingresos y la integridad del juego. Mientras que los patrocinadores y las cadenas de televisión ven una oportunidad para maximizar su exposición, los aficionados y algunos analistas lamentan la pérdida de la fluidez que tradicionalmente caracterizó al fútbol. A medida que el torneo avance, será clave observar cómo estas nuevas reglas impactan en el desarrollo de los partidos y si la crítica inicial se atenúa o se intensifica entre los protagonistas y el público.
Con la Copa Mundial 2026 en pleno desarrollo, la FIFA enfrenta el desafío de justificar estas modificaciones mientras intenta mantener la emoción y la esencia del deporte más popular del planeta, en un certamen que ya rompe récords por su escala y sus innovaciones.
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