Del modelo de Virreinato al 25 de Mayo: cómo nació el primer poder criollo

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25 de Mayo: del Virreinato al primer poder criollo, con Jujuy en el mapa colonial
Imagen editorial de Jujuy360 para la nota sobre el Virreinato, Jujuy y el camino al 25 de Mayo.

Eran como presidentes: cada uno tenía su propio estilo, reformas y conflictos

Entre 1776 y 1810, once virreyes gobernaron el Río de la Plata, generando un nuevo orden colonial.

Jujuy también entró en el nuevo mapa del poder colonial

En 1776, Carlos III recortó enormes territorios del Virreinato del Perú y creó el Virreinato del Río de la Plata, con capital en buenos Ayres. Desde entonces, Jujuy quedó dentro de este nuevo mapa de poder colonial, que ya no miraba solamente hacia Lima, sino también hacia buenos Ayres.

Pero ese orden interno cambió rápido. En 1782, Jujuy quedó dentro de la Intendencia de San Miguel de Tucumán. Apenas un año después, en 1783, esa intendencia fue suprimida y Jujuy pasó a la Gobernación-Intendencia de Salta del Tucumán, con capital en Salta, donde quedaría hasta la independencia.

Y así siguieron los virreyes: cada uno con su sello de poder

Pedro de Cevallos consolidó el territorio al expulsar a los portugueses. Juan José de Vértiz y Salcedo impulsó censos, fundó el primer teatro colonial, llamado La Ranchería, el cual da fecha al actual día nacional del teatro, creó orfanatos. Nicolás del Campo introdujo silos para almacenar granos, explotó sal en Salinas Grandes e implementó beneficios sociales limitados para los sectores más pobres. Nicolás Antonio de Arredondo reguló la minería de Potosí y estableció el Consulado de Comercio para controlar los impuestos y el comercio.

Pedro Melo de Portugal fundó la villa de Melo en la Banda Oriental como puesto fronterizo. Antonio Olaguer Feliú, ante la crisis económica derivada de las guerras europeas, permitió el comercio con todos los buques neutrales y estableció el Protomedicato.

Gabriel de Avilés creó el Telégrafo Mercantil, primer periódico del Virreinato. Joaquín del Pino mejoró puertos y astilleros clave para el comercio. Rafael de Sobremonte fortificó defensas territoriales, pero su huida durante las invasiones inglesas hacia 1806 lo desprestigió. Santiago de Liniers, organizó las milicias criollas que fueron clave para repeler la ocupación inglesa de 1806 y la invasión de 1807; compuestas por criollos, mestizos y negros según se llamaba en la época desde el Virreynato y España a los afrodescendientes. Lo sucedió el último Virrey, Baltasar Hidalgo de Cisneros, quien autorizó el comercio con potencias neutrales para aliviar la crisis, pero disolvió las milicias criollas, desatando ira en un clima donde la Corona española colapsaba bajo el poder de Napoleón.

Un sistema que hizo obras, cobró impuestos y también sembró bronca

Este período combinó modernización con opresión, los virreyes expandieron el territorio creando ocho intendencias, Salta, Cochabamba, Puno, La Paz, Charcas, Buenos Aires, Córdoba y Paraguay; arrasaron indígenas. Mantuvieron monopolios comerciales como el tabaco e impuestos abusivos como el del cuero, la yerba mate, y el azúcar. La corrupción era notable, se vendían cargos públicos como alcaldías o puestos en audiencias a criollos adinerados. Aunque usaron como método de hablar con el originario los llamados parlamentos, la represión contra esclavos, mestizos y originarios fue constante.

La sociedad colonial tenía una grieta política, pero empezaba a mirar distinto al poder

Estas políticas contradictorias que generaban institucionalidad y por otro restringían libertades, alimentaron el descontento de una sociedad cada vez más diversa, que contenía a los peninsulares (españoles), criollos (hijos de españoles nacidos en América), mestizos (mezcla de español e indígena), indígenas (guaraníes, mapuches, diaguitas), afrodescendientes, esclavos, libertos y mulatos (mezcla de español y africano). Entre ellos, crecieron generaciones, que desarrollaron una identidad local y cuestionaron el sistema. Este orden, excluyente y jerárquico, preparó el terreno para la crisis final del virreinato.

La Libertad, hacia la Revolución

Hacia 1795, del oriente francés, llegaron a la sociedad ideales de Independencia; que operativamente transmitieron el egregor de libertad, igualdad y fraternidad en el corazón del Virreinato del Río de la Plata. Entre estos idealistas se encontraban Manuel Belgrano, Juan José Castelli, Julián Álvarez, Hipólito Vieytes, Nicolás Rodríguez Peña, Antonio Luis Beruti y Mariano Cosme Argerich.

De ahi, hacia 1801, en la jabonería de Hipólito Vieytes y la casa de Nicolás Rodríguez Peña, personas como Manuel Belgrano, Juan José Castelli, Mariano Moreno, Cornelio Saavedra, Juan José Paso, Hipólito Vieytes y Nicolás Rodríguez Peña, siendo esos siete patriotas trabajando para establecer un gobierno criollo.

La crisis en España sacudió todo: buenos Ayres empezó a preguntarse quién mandaba

Ahora bien, más contexto histórico. En 1808, en España se produce la “Farse de Ballona” Cuando Napoleón corona a José, su hermano, en España tras obligar a Carlos IV y Fernando VII a abdicar. La resistencia española se organizó mediante la creación en septiembre de 1808 de la Junta Suprema Central de Sevilla, que asumió provisionalmente la soberanía en nombre del depuesto Fernando VII.

Este organismo, pronto fue derrotado por los franceses, cediendo entonces el mando a un Consejo en Cádiz. Esta noticia llegó a buenos Ayres el 14 de mayo de 1810, y comenzó a resonar un desgobierno en la sociedad.

18, 19 y 20 de mayo: movimientos contra Cisneros

El viernes 18 de mayo el Virrey Cisneros publicaría una proclama a la sociedad intentando mantener el orden y la fidelidad al abdicado Rey Fernando VII.

El sábado 19 de mayo Juan José Castelli y Martín Rodríguez se presentaron ante el virrey, para solicitar formalmente la convocatoria a un Cabildo Abierto, argumentando que el pueblo debía deliberar sobre el futuro del virreinato ante la crisis de legitimidad del poder español.

El Domingo 20 de mayo convocó militares, incluido Cornelio Saavedra, a una reunión el 20 de mayo de 1810 para solicitar su apoyo ante la creciente presión popular. Durante esta reunión, Saavedra expresó que el virrey ya no contaba con el respaldo necesario para mantener su autoridad, señalando que el poder debía recaer en el pueblo.

Como conclusión, Cisneros envió 450 targetas, para invitar a cabildo abierto a ciudadanos que sabía que eran de tinte oficialista. La cita era para el 22 de mayo a las 9am.

21 de mayo: la calle metió presión y el virrey quedó contra las cuerdas

El lunes 21 de mayo, aproximadamente 600 ciudadanos armados, llamados “la legión infernal”, encabezados por Domingo French y Antonio Luis Beruti, ocupó la Plaza de la Victoria, hoy Plaza de Mayo, para exigir que realmente se haga el cabildo abierto y la deposición de la figura del Virrey en el mismo.

Cisneros ratifico la convocatoria a Cabildo abierto para el día siguiente y llamó al Coronel Cornelio Saavedra, comandante del Regimiento de Patricios, a calmar la situación.

22 de mayo: el Cabildo Abierto puso en debate el futuro del Virreinato

El martes 22 de mayo de 1810, se celebró el Cabildo Abierto en el Cabildo de Buenos Aires. Por temor, de 450 invitados, asistieron 251. La sesión se extendió desde la mañana hasta la medianoche, con debates centrados en la continuidad de Cisneros.

23 de mayo: los votos dejaron al virrey sin autoridad

El miércoles 23 de mayo, el Cabildo se reunió para contar los votos emitidos el día anterior, la votación quedo en 155 votos a favor de la destitución y 69 en contra, como resultado resolvió la destitución del Virrey y la conformación de una junta provisional, la cual estaría presidida por Cisneros mismo e incluía a dos españoles Juan Nerpomuceno Solá y José de los Santos Inchaurregui y dos criollos, Cornelio Saavedra y Juan José Castelli.

Como consecuencia la Legión Infernal de French y Beruti, organizaron fuertes protestas populares,

24 de mayo: la maniobra para sostener a Cisneros no aguantó la presión

El jueves 24 de mayo, el Cabildo sesiona de urgencia por la llegada de 476 firmas de vecinos exigiendo la destitución definitiva de Cisneros y la formación de una nueva junta sin su participación. Al sesionar Castelli y Saavedra renunciaron a la junta. Hacia el mediodía, el Cabildo acepta la renuncia a Cisneros solicitada por el Pueblo, luego, por la tarde, el Cabildo acuerda formar una nueva Junta Provisoria Gubernativa, a resolverse el día 25.

25 de mayo de 1810: cayó el poder virreinal y nació la Primera Junta

El viernes 25 de mayo de 1810

La Plaza de la Victoria llena. El Cabildo sesiona y designa la “Primera Junta Provisoria Gubernativa”, presidida por Cornelio Saavedra, como secretarios Mariano Moreno y Juan José Paso, y de vocales a Juan José Castelli, Manuel Belgrano, Miguel de Azcuénaga, Manuel Alberti, Domingo Matheu, y Juan Larrea.

Esa tarde, en una ceremonia pública en el Cabildo, los miembros de la Junta juraron lealtad a Fernando VII. Este juramento fue una maniobra política para ablandar eminentes represalias realistas y ganar tiempo para consolidar el poder criollo, los líderes, ya planeaban la independencia total. Así, tras la revolución de mayo de 1810, la semilla sembrada en 1795 florecía hacia una gloriosa nación que se terminaría de consolidar en 1816.

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