Día de la Juventud: el desempleo y la informalidad laboral empujan a los jóvenes de Jujuy a emigrar

Siete de cada diez jóvenes que buscan insertarse en el mercado laboral de Jujuy lo hacen en condiciones de informalidad o subempleo. En el Día Internacional de la Juventud, las estadísticas exponen una brecha estructural que impulsa a profesionales y técnicos locales a buscar futuro en otras provincias o en el exterior.
La inserción laboral de los jóvenes en Jujuy se convirtió en uno de los desafíos económicos más complejos de la provincia. Este miércoles 12 de agosto, en el marco del Día Internacional de la Juventud, las cifras oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) y de consultoras privadas exponen una realidad preocupante: la tasa de desocupación en la población de 18 a 29 años duplica la media general en la región del Noroeste Argentino (NOA), afectando principalmente a las mujeres jóvenes.
La brecha laboral en números reales
Según los últimos datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC correspondientes al primer trimestre de 2026, la desocupación en el aglomerado San Salvador de Jujuy-Palpalá se ubica en torno al 7,2%. Sin embargo, al desagregar este índice por franjas etarias, el panorama cambia drásticamente. Para los varones menores de 29 años, la tasa de desempleo supera el 14%, mientras que en las mujeres de la misma edad la cifra escala al 17,8%.
A la falta de puestos de trabajo se suma la precarización.Esto significa que casi siete de cada diez jóvenes jujeños que logran conseguir un ingreso lo hacen sin aportes jubilatorios, sin obra social y con salarios que, en promedio, se encuentran un 35% por debajo de la canasta básica total medida por la Dirección de Provincial de Estadística y Censos (DIPEC).
La falta de correspondencia entre la formación académica y la oferta del mercado local es otro factor determinante. La provincia produce anualmente cientos de graduados en áreas técnicas, humanísticas y de la salud a través de la Universidad Nacional de Jujuy (UNJu) y de los institutos de educación superior. No obstante, la estructura productiva local, fuertemente dependiente del empleo público, el comercio minorista y la actividad primaria estacional, no logra absorber esta mano de obra calificada.
El éxodo silencioso de los profesionales jujeños
Esta asimetría económica alimenta un proceso de emigración constante. Aunque no existen registros oficiales desagregados de migraciones internas en tiempo real, estimaciones de centros de estudios económicos del NOA indican que el 40% de los profesionales jujeños de entre 23 y 32 años migra hacia centros urbanos de mayor escala, como Córdoba, Rosario o la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en los primeros tres años posteriores a su graduación.
Los sectores vinculados a la tecnología, la ingeniería y las ciencias exactas lideran esta salida de talentos. La búsqueda de salarios competitivos y de posibilidades de desarrollo profesional que la plaza jujeña no ofrece en sus sectores tradicionales actúa como el principal dinamizador de este éxodo. Quienes deciden quedarse, a menudo deben volcarse al cuentapropismo informal o a empleos de baja calificación para subsistir.
Para el sector comercial de San Salvador de Jujuy, esta pérdida de capital humano representa también un límite al consumo interno. La rotación constante de personal joven y los bajos salarios iniciales deprimieron el poder de compra en los rubros de esparcimiento, tecnología y acceso a la primera vivienda, consolidando un circuito económico donde el ingreso joven se destina casi en su totalidad a la cobertura de necesidades básicas como alimentación y transporte.
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