
Familiares y organizaciones de derechos humanos impulsaron a principios de este mes diversas actividades conmemorativas en Jujuy, Tucumán y Tarija (Bolivia) para mantener viva la memoria de Miguel Coria, a tres años de su trágico fallecimiento. Los encuentros buscaron visibilizar la violencia hacia las diversidades y reiterar el pedido de justicia, una demanda que su hermana, Laura Coria, volvió a poner en el centro del debate.
Los actos, que tuvieron lugar principalmente en la primera semana de junio, marcaron el tercer aniversario de la muerte de Miguel Coria en San Salvador de Jujuy. La capital jujeña fue epicentro de una de las principales convocatorias, donde allegados y activistas recordaron al joven, cuyo caso sigue siendo un símbolo de la lucha contra los crímenes de odio en la región. Laura Coria, hermana de la víctima, encabezó la movilización y enfatizó la importancia de la memoria activa para evitar que hechos similares se repitan y para acompañar a la comunidad LGBTIQ+.
Miguel Coria, un joven jujeño, fue hallado sin vida el 5 de junio en San Salvador de Jujuy en circunstancias que, desde un principio, su familia y diversas organizaciones de la diversidad sexual y los derechos humanos señalaron como un posible crimen de odio. La investigación judicial, que ha avanzado con lentitud, sigue siendo objeto de reclamos por parte de los familiares y activistas que exigen una profunda indagación con perspectiva de género y diversidad, para que se esclarezcan las causas y se identifique a los responsables de su muerte.
Las actividades conmemorativas no se limitaron a la provincia de Jujuy. En Tarija, Bolivia, ciudad con la que Miguel Coria tenía lazos familiares y afectivos, también se realizaron encuentros y homenajes que reflejaron el impacto transfronterizo de su historia y la solidaridad de las comunidades. De manera simultánea, en Tucumán, organizaciones locales se sumaron a la iniciativa, organizando charlas y proyecciones para generar conciencia sobre la necesidad de respeto, no discriminación y la prevención de la violencia basada en la orientación sexual o identidad de género.
En cada uno de los eventos, Laura Coria, la hermana de Miguel, reiteró el mensaje central de la convocatoria. “No podemos permitir que otro Miguel Coria muera por ser quien es. Es responsabilidad de todos y todas acompañar, educar y exigir justicia para que la violencia no quede impune y para que se garantice una vida libre de violencias para todas las personas diversas”, expresó, conmovida, durante el acto central en la capital jujeña.
El caso de Miguel Coria se inscribe en un contexto nacional donde la violencia y los crímenes de odio contra la comunidad LGBTIQ+ continúan siendo una preocupación central. Según el último informe anual del Observatorio Nacional de Crímenes de Odio LGBT, publicado a fines y que abarca los datos, se registraron 45 hechos de violencia extrema en todo el país, incluyendo transfemicidios/travesticidios, lesbicidios y otros ataques motivados por la orientación sexual o identidad de género. Estos datos evidencian la persistencia de un patrón de discriminación y violencia estructural que demanda respuestas urgentes.
A pesar de la existencia de un marco legal progresista en Argentina, que incluye la Ley de Identidad de Género (Ley 26.743) y leyes antidiscriminatorias, la aplicación efectiva de estas normativas y la capacitación de los operadores de justicia y fuerzas de seguridad continúan siendo desafíos. Familiares y organizaciones insisten en la necesidad de implementar protocolos específicos para la investigación de crímenes de odio, que a menudo son subregistrados o mal clasificados, impidiendo un acceso real a la justicia para las víctimas y sus allegados.
La memoria de Miguel Coria, mantenida viva a través de estas actividades y la incansable lucha de sus seres queridos, se erige como un recordatorio constante de la urgencia de construir una sociedad más justa, inclusiva e igualitaria. La exigencia de justicia por su caso sigue resonando con fuerza, impulsando a la comunidad a no claudicar en el pedido de verdad y reparación para todas las víctimas de la violencia por motivos de diversidad.
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