En el marco de la causa por la muerte de un recién nacido en la Maternidad de Alto Comedero, los dos imputados —un médico y una enfermera— fueron sometidos a audiencias separadas; ninguno declaró y ambos pusieron a disposición sus teléfonos para pericias.
La fiscalía que investiga la muerte de un recién nacido en la Maternidad de Alto Comedero, ocurrida en mayo, realizó audiencias separadas con los dos imputados: un médico y una enfermera del establecimiento. En ambas comparecencias, los profesionales de la salud se abstuvieron de declarar, pero ofrecieron sus teléfonos celulares para que sean peritados.
La causa está caratulada como homicidio culposo, figura prevista en el artículo 84 del Código Penal, que prevé una pena de uno a cinco años de prisión e inhabilitación especial. La fiscalía busca determinar si hubo negligencia o impericia en la atención del parto que derivó en el fallecimiento del bebé.
Según fuentes judiciales, las audiencias se realizaron por separado para evitar que los imputados coordinaran versiones. El médico, de 45 años, y la enfermera, de 38, fueron asistidos por sus defensores particulares y no respondieron preguntas del fiscal. Sin embargo, aceptaron la extracción de datos de sus teléfonos, que serán analizados por peritos informáticos para rastrear comunicaciones y registros de la jornada del hecho.
El caso conmocionó a la comunidad de Alto Comedero, un barrio populoso de San Salvador de Jujuy. La Maternidad de Alto Comedero es el principal centro de atención obstétrica de la zona. La fiscalía aún no fijó fecha para la próxima audiencia, a la espera de los resultados periciales y de la documentación clínica solicitada al hospital.
La defensa del médico, en un breve contacto con la prensa, señaló que su cliente “confía en que la verdad surgirá de las pruebas” y que no declaró por consejo letrado. La defensa de la enfermera evitó hacer declaraciones. La causa sigue en etapa de investigación penal preparatoria.
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