Uruguay quedó eliminado del Mundial 2026 tras perder ante España, cerrando una campaña sin triunfos que expuso la crisis interna entre Marcelo Bielsa y los jugadores, encabezada por Luis Suárez. La derrota selló el fin del ciclo del entrenador argentino, que deja al equipo en su peor momento en décadas.
Uruguay se despidió del Mundial 2026 con una derrota ante España que confirmó su peor actuación en décadas. La celeste no ganó un solo partido en el torneo, algo que parecía imposible cuando el sorteo la emparejó con Arabia Saudita y Cabo Verde. La eliminación, sin embargo, fue la consecuencia de un proceso que empezó a resquebrajarse mucho antes: la ruptura entre Marcelo Bielsa y Luis Suárez.
El conflicto estalló durante la Copa América 2024, cuando Suárez, en una reunión cara a cara con Bielsa, le planteó sus quejas sobre las restricciones en la concentración. “En el Complejo Celeste no dejan que los empleados entren a saludarnos ni a comer con nosotros”, le dijo el delantero. Bielsa respondió con un lacónico “muchas gracias”. Poco después, Uruguay quedó eliminado en semifinales ante Colombia, Suárez se retiró de la selección y comenzó una guerra mediática que partió al vestuario.
Antes de ese quiebre, Uruguay había ganado 11 de 18 partidos bajo la conducción de Bielsa, incluyendo victorias sobre Brasil y Argentina. Después, apenas cinco triunfos en 17 encuentros, una goleada 5-1 ante Estados Unidos y la eliminación mundialista. El equipo perdió el rumbo y el técnico, el control. La Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) canceló el vuelo chárter de regreso y los jugadores volvieron en vuelos comerciales.
Bielsa, conocido por su obsesión táctica y su carácter intratable, no logró esta vez la adhesión total del plantel. En contraste, su contemporáneo Carlo Ancelotti manejó con astucia la inclusión de Neymar en Brasil, mientras que Bielsa le negó el regreso a Suárez cuando éste se ofreció para el Mundial. También dejó fuera a Nahitan Nández y Matías Vecino, aliados del goleador.
El rendimiento individual tampoco acompañó. Federico Valverde tuvo un torneo para el olvido, Darwin Núñez no rindió y el veterano arquero Fernando Muslera cometió errores en tres partidos consecutivos. Muslera, que fue reemplazado en el entretiempo ante España, probablemente jugó su último partido con la celeste.
En los días previos al partido decisivo con España, un grupo de jugadores encabezado por Manuel Ugarte, Rodrigo Bentancur y Valverde le pidió a Bielsa que bajara la intensidad de los entrenamientos y adoptara un estilo más contraatacante. El técnico se negó. La derrota fue el punto final.
El futuro de Uruguay pasa por una renovación generacional. Joaquín Lavega y Santiago Homenchenko asoman como las próximas figuras. Pero el desafío es dejar atrás las glorias del pasado —los dos títulos mundiales, el Maracanazo— y construir un equipo que vuelva a competir al más alto nivel. Por ahora, la celeste está en terapia intensiva.
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